En memoria de Sara Rus, sobreviviente de la Shoá y luchadora por la memoria y los Derechos Humanos

Hace pocos días, el 24 de enero de 2024, falleció una de las sobrevivientes de la Shoá más emblemáticas de la Argentina, un símbolo central de la memoria colectiva, y una luchadora en todo el sentido de la palabra. Sara Laskier-Rus nació en Lodz, el segundo centro de la vida judía en Polonia antes de la Segunda Guerra Mundial, en 1927. Sara falleció un día antes de cumplir 97 años, y en muchos aspectos reflejó la historia de muchos sobrevivientes del Holocausto que se dispersaron por el mundo en busca de nuevos hogares, nuevas identidades, y de un renacimiento personal.

La historia de Sara Rus es muy conocida en Argentina, por ser madre de un hijo que fue secuestrado y desparecido en 1977 por agentes de la Junta militar que gobernaba en el país. Su activismo en la organización «Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora» perduró a través de los años. Sara (Sarenka) tenía 14 años en el año de establecimiento del Gueto de Lodz (1940), fue una sobreviviente de Auschwitz y logró también salvarse junto a su madre. Gracias a un tío (hermano de su madre) emigraron a la Argentina donde se casó con su novio del Gueto, con quien acordó reencontrarse en Buenos Aires después de terminada la Guerra.

Sara fue muy activa en organizaciones de sobrevivientes de la Shoá en Argentina, a la par de militar por los Derechos Humanos y la memoria del terrorismo de estado en Argentina. Su historia personal y familiar entrelaza la idea de «Sobrevivir dos Veces» – título de sus memorias publicadas en el año 2007, con la escritora Eva Eisenstaedt – es decir del campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau, y de la dictadura cívico-militar argentina de los años 1976-1983. Esa doble memoria colectiva estuvo signada por una narrativa integradora de la perspectiva universal y la perspectiva particular-judía sobre la Shoá.

Sara fue por sobre todo, una gran mujer, una cálida persona dispuesta a brindar testimonio en todo momento, y a recibir a muchos visitantes que buscaban sus palabras de consuelo. Quienes la conocimos la recordaremos con mucho amor y cariño. Iehí Zijrá Baruj («Que su memoria sea bendecida»).

Dr. Yossi J. Goldstein (AMILAT)

 

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